Historia


 

Autor: Profr. Francisco Nieves Navarro.

La creación de la Escuela Lic. José Ma. Mena Sosa fue realmente una situación fortuita. Año con año la Escuela secundaria y de bachilleres, Artes y Oficios (ESBAO), que en aquel entonces era la única escuela oficial no sólo en la ciudad sino en la región, se saturaba, y cada año tenía el mismo problema. Muchos alumnos que deseaban ingresar se quedaban fuera. Las otras escuelas que habían en la Ciudad eran particulares como: La Salle, el Instituto Guadalupe, el Instituto Plancarte, Instituto de la Vera Cruz, entre otros; pero, cobraban colegiaturas que muchos padres de familia no podían pagar.

Para el curso 1974-1975 se rechazaron alrededor de 250 alumnos de la ESBAO por lo que se pensó en la necesidad de crear otra escuela oficial. Se hizo la solicitud a las autoridades correspondientes pero fue rechazada, argumentando que no había presupuesto para crear una escuela oficial en ese momento. Los padres de familia de los alumnos rechazados y los propios alumnos se organizaron para exigir una rápida solución a la problemática, amenazando con tomar las instalaciones de la ESBAO si no se resolvía satisfactoriamente su situación. Entonces, la única opción era solicitar la autorización para la creación de una escuela oficial tipo “B”.

El Doctor Flavio Heredia Carretero, quien era director de la ESBAO en aquel momento, encomendó la tarea de coordinar las actividades para la creación de la escuela oficial B, al profesor Francisco Nieves Navarro.

“…En cierta ocasión, salí de la ESBAO a las dos de la tarde y me fui al Instituto Guadalupe a abrir la puerta, yo era el asesor general. Estando un día, a finales de julio, con todos los grupos de alumnos y maestros, recibí un llamado de la Señorita Isabel Balmori quien era secretaria de la ESBAO, diciéndome que al Doctor Flavio le urgía mi presencia, le expliqué que estaba trabajando, que tenía muchas clases, recuerdo que me dijo: “usted deje todo porque es necesaria su presencia en este preciso momento, preséntese en el auditorio y entre por la parte posterior”.

Cuando llegué, el doctor Flavio me informó que se trataba de crear la nueva escuela; que, además, había un grupo de maestros interesados en crearla, ampliamente conocidos por él que no le inspiraban la más mínima confianza, “yo quiero que te presentes con los padres de familia y que ellos elijan a quién quieren que se quede que se quede para dirigir las actividades”, me dijo. En el auditorio estaban reunidas alrededor de 250 personas, unos 150 padres y los demás eran alumnos. Me presentó el doctor Flavio, les expresó algo de mi trabajo aquí en la zona y les dijo que se iba a realizar una votación para que ellos eligieran al que se encargaría de coordinar los trabajos para la creación de la escuela, entonces los padres de familia, se puede decir que en un 100 por ciento votaron para que fuera un servidor. Hubo enojos y muchas cosas después repercutieron en la escuela”.

A diferencia de las escuelas oficiales, las oficiales tipo “B” no dependían totalmente del gobierno, sino que de acuerdo al reglamento de Enseñanza Media del Estado y a la ley López Arias de 1968, estas escuelas recibían una ayuda por parte del Gobierno del Estado. Eran muy pocas las escuelas oficiales, la mayor parte de las escuelas existentes, en aquel entonces, en el estado estaban clasificadas como tipo “B”.

La Dirección General de Enseñanza Media solicitó una serie de requisitos: un estudio socioeconómico, para saber las necesidades y explicar el sostenimiento de la escuela, el personal académico que iba a laborar en la misma y, lo más importante, el edificio donde ésta se instalaría.

“Recorrí todas las escuelas que existían en la ciudad, algunas de mucho tiempo ya, y otras de reciente creación como la Secundaria Federal 1, con la intención de que algunas de ellas, por la tarde, nos pudieran prestar algún salón, pero ninguna quiso tendernos la mano argumentando que era imposible, que era un tipo de muchachos que no se podía tener allí, etc. Una mañana estábamos platicando, el doctor Flavio y yo con el maestro Francisco Pous Ortíz, quien fuera el primer director de la Federal 1, cuando entró un prefecto, el profesor Salvador Chávez Amador y escuchó de la necesidad que teníamos de los salones y nos dijo: “nosotros tenemos una escuela secundaria, hay un salón que no utilizamos, si quieren se los prestamos y también la dirección” sin pensarlo mucho aceptamos…”.

En un salón prestado por la escuela secundaria Tratados de Córdoba, que por cierto subarrendaba parte del edificio a una academia que trabajaba por las mañanas, sin energía eléctrica, sin ventanales, sin muebles, quedó instalada la Escuela de Bachilleres Lic. José Ma. Mena Sosa, en la esquina que conforman la avenida 1 y la calle 9.

Se presentó la documentación que certificaba la posesión del edificio y la plantilla de maestros que impartirían las clases: al profesor Eduardo Jiménez se le asignaron las clases de Etimologías, Español, Literatura Hispanoamericana; al ingeniero Benito López, las clases de Física y Química Inorgánica; al maestro Salvador Chávez Amador la clase de Historia del Arte e Historia Universal; al profesor Juan Manuel Chávez González la clase de Higiene; a la licenciada Irma López Cessa se le encargó Información Profesional, Geografía y Sociología: al profesor Francisco Nieves Navarro las clases de Lógica e Inglés y la señorita Irma Navarro González se desempeñó como secretaria.

Habían pasado ya algunos meses de iniciado el curso, el profesor Francisco Nieves Navarro se desempeñaba como director de hecho, pero no de derecho, carecía de un nombramiento oficial. En aquellos tiempos el responsable de girar los nombramientos como directores de las escuelas era el propio Gobernador del estado, en este caso, el Lic. Rafael Murillo Vidal, quien al parecer por razones políticas se había negado a emitir dicho nombramiento.

“…yo escribía en el periódico local, era muy crítico del gobierno, y lo sigo siendo, había sido candidato a Diputado federal y estatal por parte del PAN; en 1971 fui candidato a Presidente Municipal, se ganaron las elecciones, realmente no había muchas personas que se atrevieran a ir en contra del PRI, que era una cerrazón, por lo que el gobierno mediante el empleo del ejército, al mando del General casillas, mantuvo a la ciudad en estado de sitio alrededor de 7 meses y nos impidieron entrar al Palacio. El Gobernador me consideraba enemigo de su régimen. Eran otros tiempos… Después de esto, en 1974, viene la fundación de la escuela y el Gobernador se negaba a darme el nombramiento como director. Muchas personas intervinieron, entre ellos los padres de familia, el propio Doctor Flavio, pero se me había negado…”

Emilio Abascal, arzobispo de Veracruz, a quien el profesor Francisco Nieves conocía desde muy niño, intervino ante el señor Gobernador para pedirle le concediera la autorización como director, argumentando para ello que el profesor Francisco Nieves Navarro no era enemigo del régimen ni de nadie. Al día siguiente le comunicaron de la Ciudad de Xalapa que podía pasar a recoger el oficio, fechado el 9 de noviembre de 1974, que lo acreditaba como Director de la Escuela de Bachilleres Oficial “B” Lic. José Ma. Mena Sosa.

La escuela se inició con 72 alumnos, la mayoría con antecedentes escolares muy peculiares, por lo que resultó ser un grupo muy difícil, que requirió de un trabajo exhaustivo, profundo de todas las personas que trabajaban en ella, principalmente de la Dirección. En aquel momento no se contaba con los medios para ofrecer a los alumnos otro tipo de servicios como lo era la Orientación Educativa, los profesores impartían sus clases por una mínima remuneración, el propio director se encargaba de hacer limpieza del área física que utilizaban.

La mentalidad de esos jóvenes alumnos rechazados de la ESBAO o expulsados de la misma escuela o de otras escuelas, por causas muy diversas, poco a poco se fue transformando, algunas veces mediante el diálogo franco permanente, haciéndoles ver lo que realmente valían como personas y lo que eran capaces de lograr, lo que hoy se conoce como autoestima: otras tantas, con cierta rudeza dado que las condiciones así lo requerían y ellos lo necesitaban.

A continuación un breve viaje por nuestra historia